Historia – La Consolidación de la República

El México de Santa Anna
Tras el derrocamiento de Iturbide y la redacción de una Constitución en 1824, México entró en una etapa de crisis que ningún gobernante ni grupo pudo resolver. Hasta 1854, dos bandos lucharon por el poder usando distintos nombres: yorkinos y escoceses, federalistas y centralistas, o liberales y conservadores. Las luchas entre ellos provocaron un caos político permanente en el país. Las elecciones no se respetaban y las rebeliones eran una forma más de acceder al poder.

En sus tres primeras décadas de vida independiente México tuvo más de treinta cambios de presidente y tres constituciones, la de 1824, la de 1836 y la de 1843; los gobiernos gastaban casi todo su dinero en mantener al ejército, y sus energías en defenderse de sus enemigos. Con las continuas guerras muchas minas cerraron, la agricultura y el comercio se deterioraron y la industria no pudo crecer. La figura del general Antonio López de Santa Anna representa muy bien esta época. Debido a la falta de otro tipo de organizaciones, entre 1824 y 1829 las logias masónicas tomaron el papel de partidos políticos.

Los yorkinos adoptaron las ideas liberales introducidas por el embajador de Estados Unidos, Joel R. Poinsett, mientras que los escoceses se inclinaban por mantener el orden heredado de la Colonia española. En 1833 Valentín Gómez Farías intentó poner en marcha reformas liberales. Entre 1835 y 1844 Santa Anna y Anastasio Bustamante ocuparon la presidencia de México en forma inminente, sin abandonar su política centralistas y conservadora. En 1844 un golpe miliar de los liberales no pudo consolidarse ante una amenaza mayor para la nación mexicana: la invasión norteamericana de 1846 – 1848.

Las invasiones norteamericanas
Desde que México logró su independencia, Estados Unidos intentó comprarle la provincia de Texas. El gobierno mexicano se negó siempre a vender parte de su territorio. Sin embargo, desde 1820 se habían asentado en Texas miles de colonos estadounidenses, a quienes encabezaba Stephen Austin. So pretexto de ser federalistas, se rebelaron y declararon su independencia en 1836. Debido a errores de estrategia cometidos por Santa Anna, no pudieron ser sometidos, pero México nunca reconoció a Texas como un país independiente. En 1845 Texas se unió a Estados Unidos. Las diferencias con México en torno a los nuevos límites fronterizos dieron al gobierno estadounidense la oportunidad de provocar una guerra para conseguir por las armas los territorios que no había podido comprar.

En 1846 los norteamericanos entraron en territorio mexicano por Matamoros y Monterrey; las tropas de Santa Ana les hicieron frente en la batalla de La Angostura. Otras fuerzas de Estados Unidos tomaron Nuevo México, Chihuahua, California y parte de Coahuila, y sitiaron los puertos más importantes del país, pese a la oposición mexicana. Para lograr la rendición de México, tomaron Veracruz y, tras vencer a Santa Anna en Cerro Gordo, llegaron a las afueras de la capital en agosto de 1847. Los mexicanos ofrecieron resistencia en las batallas de Churubusco, Padierna, Molino del Rey y Chapultepec, pero su falta de organización abrió las puertas a los invasores, así el gobierno de México aceptó firman el Tratado de Guadalupe – Hidalgo en febrero de 1848, por el cual perdió la mitad norte de su territorio.

La Reforma
La derrota frente a Estados Unidos y los excesos de la dictadura santannista habían agostado al país. La economía y el gobierno se encontraban en bancarrota. Para todos los mexicanos era evidente la necesidad de un cambio que fortaleciera a la nación. Unos proponían regresar a una época de orden y gobierno firme. A éstos se les conocía como los conservadores. Sus rivales, los liberales, proponían un gobierno civil fuerte que limitara el poder de la Iglesia y evitará los abusos del ejército, que pusiera mayor énfasis en la educación del pueblo y en la modernización del país según el modelo norteamericano. En 1855 el cacique liberal Juan Álvarez se levantó en armas y destituyó a Santa Anna. De acuerdo con el Plan de Ayutla promulgado por él, se convocó a un congreso constituyente, el que consagró como ley las garantías individuales, la propiedad privada, la libertad de expresión y la autonomía municipal.

En esa época se aprobaron varias leyes en contra del poder del clero; se suprimieron los privilegios a sacerdotes y militares y se decretó la desamortización de los bienes de la Iglesia. La aplicación de estas medidas provocó el levantamiento de grupos conservadores en varias regiones de la República. En la ciudad de México Félix Zuloaga proclamó el Plan de Tacubaya, en el cual se desconocía la nueva Constitución, y convenció al entonces presidente Ignacio Comonfort de apoyarlo en sus demandas. Los liberales, encabezados por Juárez y Santos Degollado, se opusieron defendiendo la Constitución. Como resultado, estalló una sangrienta guerra de tres años durante la cual se redactaron las Leyes de Reforma. Derrotados al principio, los liberales lograron cambiar el curso de la contienda en la batalla de Silao. Los conservadores se dispersaron en guerrillas mientras abogaban por la intervención de una potencia europea.

La intervención francesa
Después de los excesos de la dictadura santannista y las batallas de la guerra de Reforma, México se encontraba en bancarrota sin poder saldar sus deudas con los países acreedores. En 1862 las armadas de España, Inglaterra y Francia desembarcaron en Veracruz dispuestas a cobrar sus préstamos. Después de negociar con el representante de México, España e Inglaterra se retiraron. Las fuerzas francesas al mando del general Lorencez avanzaron hacia la capital. Derrotadas en la batalla de Puebla, se refugiaron en Orizaba mientras esperaban refuerzos para proseguir la ofensiva. Mientras tanto, Luis Bonaparte, el ambicioso sobrino de Napoleón I, se alió con grupos conservadores mexicanos para imponer un rey europeo en el país. La llegada de más tropas expedicionarias francesas y del archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo inclinaron la balanza a favor de los franceses y sus aliados conservadores.

El ejercito monárquico ocupó las principales ciudades del país, mientras el gobierno liberal se batía en retirada hasta la frontera con Estados Unidos, Juárez y los republicarnos nunca se rindieron, y el curso de los acontecimientos comenzó a favorecerlos. Maximiliano se enemistó con sus colaboradores mexicanos al aplicar algunas delas ideas propuestas por los liberales. La permanencia de las tropas francesas resultaba muy costosa para el bolsillo francés y, además de todo, Prusia, la otra potencia europea de la época, mantenía un posición amenazante. Estados Unidos, al término de la guerra civil, presionó a Francia para que se retirará. El retiro de las fuerzas francesas en 1867 fue obligado. Maximiliano, indefenso, tuvo que recurrir a sus antiguos aliados conservadores, los generales Miramón y Mejía, pero ya era demasiado tarde. Derrotados en Querétaro, fueron fusilados en el Cerro de las Campanas.

Fuente: Viaje por la historia de México, obra creada por el historiador Luis González y González para la Secretaria de Educación Pública.

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